Hace un par de temporadas ya apelábamos al Informe sobre la situación de las mujeres presas. Tratamiento y derechos de las mujeres privadas de libertad en los centros penitenciarios de España y Andalucía (2020), para dar a conocer algunas de las cifras que giran entorno a la comunidad de reclusas de nuestro país.

Según este documento, existe una «invisibilidad de las mujeres en el ámbito penitenciario que provoca que se planifique una política penal y penitenciaria desde la ausencia o negación. Al no tratar de manera diferente lo distinto, se producen situaciones de discriminación e injusticia».

El mismo informe también indica que “el contexto histórico confirma que el encarcelamiento femenino se ha enfocado desde el principio en disciplina, domesticidad y moralización, delineándose como un sistema configurado a partir de la necesidad de castigar doblemente a las mujeres infractoras, sea en cuanto criminales, sea por la trasgresión a las normas que regulan la condición femenina”.

Así, según este estudio, realizado en 2020, las mujeres presas sufren una mayor precariedad de espacios y, en consecuencia, peores condiciones de alojamiento, mayor lejanía de su entorno familiar y afectivo, ausencia de separación interior en los centros según criterios de clasificación, incremento de las dificultades para el acceso a programas de tratamiento o determinados trabajos en talleres, etc.

Evidentemente esta discriminación de género en las insituciones penitenciarias no es independiente ni puede desvincularse a aquellas que se dan en la sociedad. Sino que, precisamente, son el reflejo de una sociedad desigual. Una desigualdad que, en muchos casos, es la semilla de esos delitos que llevan a las mujeres a perder su libertad en un sistema igualmente discriminatorio.  

Hace unos días, se ha presentado en Barcelona, el libro Brians: Mujeres invisibles (Editorial Lumínic), el primer fotolibro de la Fundació Setba, una entidad apuesta por acercar el arte a colectivos en riesgo de exclusión y así, mostrar su realidad a través de la cultura y sus múltiples expresiones.

Brians: Mujeres invisibles acerca el resultado del proyecto de fotografía Traspassant l’objectiu, organizado por la Fundació Setba en la unidad de mujeres del Centro Penitenciario de Brians 1 (Sant Esteve Sesrovires) y dirigido por la artista y activista Marta Fàbregas Aragall.

Durante dos años, más de sesenta mujeres internas en la prisión han participado en talleres de fotografía, descubriendo así una nueva forma de expresión que ha servido para empoderarse y mejorar su autoestima.

El fotolibro incluye los retratos a las internas realizados por la directora artística, fotografías del espacio de la fotógrafa Laura Gàlvez-Rhein y dos reportajes realizados por dos de las participantes, Camila Oliveira y Sofia Kyprisli.

Para conocer más de este fotolibro, que iniciará una colección recogiendo los resultados del taller en otras cárceles de mujeres, hemos hablado con Cristina Sampere, directora de la Fundació Setba. Con ella hemos charlado sobre cómo nació la idea, cómo fue acogida por parte de las mujeres reclusas, y cómo se ha ido desarrollando a lo largo de sus diferentes ediciones. También, de la fotografía como herramienta de cambio y de empoderamiento, y por supuesto, de las discriminaciones que sufren las mujeres en las cárceles, que nos ha servido para entender la importancia de este tipo de proyectos y su singularidad.

A continuación podéis escuchar la entrevista.

Tres notas

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Aquí os dejamos los enlaces:

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Crédito de la imagen: Brians: Mujeres invisibles

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