El 14 de abril de 1931, España proclamó su Segunda República, un periodo que duró 5 años y que se caracterizó por una ampliación de las libertades y las oportunidades del pueblo.

El levantamiento militar contra la República y el estallido de la Guerra Civil en 1936 truncó de repente este período democrático de lucha y esfuerzo de muchas personas que defendieron de la República, y que tras la finalización del conflicto se vieron abocadas al exilio.

La nacionalidad española no facilitó las cosas fuera de nuestras fronteras. El destino tenía preparado caminos muy distintos para quienes cruzaron los Pirineos, mientras unos se unían a las filas francesas para luchar contra una nueva cara del fascismo, otros acababan irremediablemente presos en los campos de concentración del Tercer Reich.

Según los datos con los que se cuenta actualmente, de los que hay constancia documental, más de 9.300 ciudadanos y ciudadanas españoles terminaron tras la alambrada de los mal llamados “campos de trabajo”. De ese ‘total’, murieron más de 5.000, cifra que representa una tasa de mortalidad del 59%.

En algunos campos, un triángulo azul cosido en su roído pijama de rayas con la letra S los etiquetaba como “apátridas españoles”. En otros, el triángulo era de color rojo, que les identificaba como prisioneros políticos.

Al campo de Ravensbrück fueron llevadas más de 400 mujeres españolas. En el caso de los hombres, Mauthausen fue el que recibió un mayor número de presos de origen español. Este último fue liberado el 5 de mayo de 1945, lo que significa que la mayoría de los supervivientes pasaron más de cuatro años encerrados tras sus alambradas.

Uno de esos presos está siendo ahora reconocido y reivindicado. Se trata del fotógrafo republicano Francesc Boix, cuya historia, y la de sus compañeros, se puede ver en la película “El fotógrafo Mathausen”, un film dirigido por Mar Targarona y estrenado el pasado mes de octubre.

Pero la historia de Boix va mucho más allá de aquel muchacho que junto a sus compañeros arriesgó su vida para dejar constancia de las atrocidades de los campos sacando de Mauthausen los negativos que así lo demostraban.

Así puede verse en la exposición itinerante que hasta el 18 de abril está en el Casal Pere Quart de Sabadell, y que se titula “Francesc Boix, más allá de Mauthausen”. A través de muchas fotografías se hace un recorrido por la vida de este fotógrafo, republicano y comunista, que comenzó retratando la vida en los frentes del Segre y Aragón, y que después de la Guerra Civil fue detenido y llevado a Mauthausen, del que consiguió salir con vida.

Tras declarar en los Juicios de Nuremberg, lugar en el que se mostraron las fotografías de las atrocidades de los nazis en los campos, siguió su vida como fotoperiodista cubriendo actos del exilio español en Francia, y también viajó como corresponsal por Europa y el norte de África.

Para conocer más de su vida, de su interés por la fotografía y de su legado, hemos entrevistado a la comisaria de la exposición y miembro de la Amical de Mauthausen y otros campos, Rosa Toran Belver.

Podéis acceder al Reenfoca2 del 11 de abril de 2019 aquí.

Crédito de la imagen: Fondo Amical de Mauthausen-Francesc Boix Campo

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